Un equipo de ocho investigadores entró el jueves en el edificio incendiado en Campanar, acompañado por agentes de la policía científica, para inspeccionar la casa donde se originaron las llamas. La fachada, las escaleras y otras zonas comunes fueron destruidas por el incendio.
«Tenemos que identificar el punto exacto de origen y la fuente de ignición», dijo Félix César Alonso, especialista en investigaciones de incendios y explosiones y director técnico de Synthesis, una de las empresas que elaborará un informe sobre las causas del siniestro y la propagación de las llamas.
«He investigado más de 6.000 incendios en Europa y Sudamérica y nunca he visto tal grado de destrucción, ni siquiera en Windsor», declaró el experto, que fue testigo de los devastadores efectos del incendio un mes después del devastador fuego. Los investigadores vieron pisos enteros sin paredes, ya que los tabiques y tabiques de cartón-yeso se derrumbaron debido a las altas temperaturas. No había compartimentación entre las viviendas», añadió el director técnico de Synthesis.
También escanearon las fachadas de los dos edificios destruidos por el incendio con un láser tridimensional para examinar los daños, comparar las zonas quemadas con otras menos afectadas e identificar las zonas en las que recoger muestras para analizarlas en el laboratorio. «Son los técnicos los que tienen que decir cuánto material hay que tomar para analizarlo», dijo el investigador.
«Tenemos que estudiar por qué las fachadas ventiladas pueden provocar un mayor desplazamiento del fuego que las que no tienen este hueco, que es lo que produce el efecto chimenea», explicó Félix César Alonso, que empezó a investigar incendios en 1988, cuando era guardia civil.
Los investigadores tomaron cientos de fotografías y luego seleccionaron las mejores imágenes. Entraron una a una en la casa número 86 para inspeccionar el origen del incendio sin conocer el resultado de la investigación de la policía científica. En los próximos días volverán al edificio para recoger muestras de la fachada, cuyo análisis en los laboratorios será crucial para determinar los materiales exactos que facilitaron la propagación de las llamas.
El titular del Juzgado de Instrucción 9 de Valencia ha autorizado a investigadores y peritos de 11 empresas, diez de ellas aseguradoras, a entrar en el complejo. Especialistas de la Policía Científica acompañaron y supervisaron el acceso de los especialistas al edificio siniestrado.
Este jueves entraron investigadores privados para examinar y fotografiar las instalaciones incendiadas y en los próximos días harán lo mismo peritos para evaluar los daños.
Las compañías Mapfre, Occident, Allianz, Santalucía, Generali y Liberty, entre otras, han activado mecanismos urgentes para agilizar el pago de las indemnizaciones y prestar la mejor asistencia a los afectados. La póliza para el complejo siniestrado incluye una cantidad de 26,5 millones de euros para cubrir el edificio y otros 31.266 euros para el mobiliario del lugar.
Los especialistas en investigación de incendios, encargados por las aseguradoras, realizaron la inspección conjuntamente, pero cada uno tendrá que redactar su propio informe sin compartir sus conclusiones, aunque sean similares.
El incendio se declaró en el piso número 86 del complejo. Según la investigación policial, un fallo eléctrico en el relé de un frigorífico provocó las primeras llamas. A continuación, el fuego se propagó rápidamente por el interior de la vivienda, quemando el comedor y la terraza y extendiéndose a la fachada del edificio.
El relé es el componente de los frigoríficos que actúa como interruptor electromagnético. Controla el encendido y apagado del compresor del aparato, permite regular la temperatura (como una especie de termostato del aparato) y, en condiciones perfectas, detecta y protege el sistema de sobrecargas eléctricas.
Aclarar por qué el fuego se propagó tan rápidamente será una de las claves de una investigación policial y judicial en la que ya han surgido varios nombres que empiezan a formar parte del vocabulario cotidiano: poliuretano, poliestireno extruido, polietileno, lana de roca, paneles compuestos… Estos son algunos de los materiales que, según los expertos, se utilizaron en la construcción de la fachada ventilada.
El complejo fue construido por la empresa Fbex, que fue el símbolo del boom inmobiliario y de su posterior hundimiento, ya que el complejo de viviendas acabó en manos de los bancos debido a las deudas. El tipo de materiales, así como las especificaciones de los productos utilizados en la obra, figuran en el libro de control de la construcción que se conserva en el Colegio de Aparejadores, que ahora será examinado por expertos para determinar la causa de la propagación de las llamas.
Para revestir la fachada del complejo se utilizó un mortero impermeable y adherente a base de cemento y lana de roca, que debía actuar como protección en caso de incendio al ser un material incombustible, además de mejorar térmica y acústicamente la fachada. Una vez colocada la lana de roca para aislar la fachada, se instaló el panel sándwich mediante rieles que permitían la circulación del aire. Al arder, muchos paneles empezaron a incendiarse debido al polietileno y a la circulación de aire, y cuando explotaron, la resina se convirtió en filamentos inflamables que gotearon sobre los pisos de abajo.
Antonio Gómez es un conocido periodista en España. Nació en Écija, Andalucía, el 3 de diciembre de 1963.
Tras estudiar periodismo en la Universidad de Sevilla, comenzó su carrera trabajando para diferentes periódicos de Andalucía. En 1988, entró en la plantilla de El País, uno de los diarios más importantes. Ha sido corresponsal en Madrid y Bruselas, y actualmente trabaja para DiarioÉcija.com.
Gómez ha ganado varios premios por su trabajo, incluido el Premio Nacional de Periodismo en 2001. En 2006, fue nombrado Periodista del Año por la Asociación de la Prensa Española.

