El pasado jueves 23 de noviembre, la ciudad de Sevilla celebró con toda la solemnidad necesaria la fiesta de San Clemente, conmemorando el 775 aniversario de la conquista de la ciudad y la restauración del culto cristiano. Esta festividad, que en años anteriores ha sido olvidada por la ciudad, es una de las grandes fiestas de la Catedral.
Desde primeras horas de la mañana, la iglesia principal de la Archidiócesis se llenó de fieles que venían a venerar el cuerpo incorrupto de San Fernando, uno de los reyes que pueden considerarse sevillanos. San Fernando fue coronado en Valladolid y murió en 1252 en el Alcázar de Sevilla tras consumar su conquista y la de gran parte de Andalucía.
Este año, el Cabildo de la Catedral quiso conmemorar de manera especial este aniversario, organizando varios actos a lo largo de varios meses. La celebración culminó con la procesión del jueves y la salida el sábado de la Virgen de Valme y San Fernando. Muchos sevillanos, e incluso algunos extranjeros, quisieron participar en la celebración, aprovechando la oportunidad de entrar en la Catedral sin pasar por el ataúd.
La procesión del jueves fue especialmente significativa, ya que se recuperó la tradición de realizarla por la escalinata superior de la Catedral de Sevilla, tal y como se hacía antiguamente. La comitiva, encabezada por el alcalde de la ciudad, José Luis Sanz, y la concejala más joven, Blanca Gastalver, recorrió las naves de la Catedral en presencia de numeroso público antes de dirigirse a la iglesia parroquial del Sagrario. Desde allí, salieron a la Avenida para bajar por la escalinata superior mientras sonaba el Cantigas de Santa María.
La procesión duró solo 20 minutos en cruzar los llamados pasos altos y, tras regresar a la Catedral, el alcalde entregó la Lobera al Cabildo, que fue colocada en el altar mayor junto a la Virgen de los Reyes. La misa de acción de gracias puso fin a una espléndida mañana en la que la ciudad celebró con orgullo el 775 aniversario de su regreso a Occidente.
Es importante destacar que, a pesar de que la devoción a San Fernando pueda parecer anacrónica o propia de una época pasada, muchos jóvenes no quisieron perderse la procesión ni la apertura de la urna. Esto demuestra el interés de las nuevas generaciones por mantener viva la historia y el legado de la ciudad.
En definitiva, la celebración de la fiesta de San Clemente este año ha sido un evento de gran importancia para la ciudad de Sevilla. Con la pompa, el boato y el peso de los siglos, se honró a San Fernando y se conmemoró la conquista y la restauración del culto cristiano. Aunque los políticos no aprecien lo suficiente su importancia histórica, los sevillanos están orgullosos de celebrar a su rey y a su ciudad.
Maria Del Carmen es periodista española nacida en Écija, Andalucía. Comenzó su carrera como periodista a principios de los años 80, trabajando para varios periódicos y emisoras de radio en España. A finales de los 90 se trasladó a Londres, donde trabajó como periodista independiente durante varios años. Regresó a España a principios de la década de 2000, y actualmente trabaja como periodista en DiarioÉcija. También ha publicado varios libros.


