Casado conversa con Martínez-Almeida y Díaz Ayuso el pasado mes de octubre durante una ceremonia en Madrid. / EP

Dirigentes del partido advierten del alto costo de este enfrentamiento, «que no beneficia a nadie» pero «perjudica a todos»

María Eugenia Alonso

Si ambos bandos en la guerra abierta se ponen de acuerdo en algo en el pronunciamiento del PP en Madrid, hay que acabar con todo. Y, si es posible, lo antes posible. Las posiciones siguen siendo feroces y en los escenarios comunes hay tal tensión que la supuesta imagen de unidad lograda por Pablo Casado ha hecho estallar la convención de Valencia. Mientras la cúpula nacional explota contra las «filtraciones» de la Puerta del Sol y argumenta que la líder del PP no «empujará», el equipo de Díaz Ayuso destaca que ella no se va a mover «ni un milímetro». Lanzamiento aunque sea el alcalde José Luis Martínez-Almeida es su oponente. “Siempre eres libre si vas a las urnas”, desafió el presidente regional hace unos días.

El ruido generado, sin embargo, empieza a enfurecer a los barones y funcionarios de la formación, que han expresado su malestar a la cúpula por una guerra que «no beneficia a nadie» y «perjudica a todo el partido». La sensación generalizada es que mientras el PP sangra en esta lucha fratricida, se pierde la perspectiva de lo que hay fuera de Génova. “El ruido no beneficia a nadie y mucho menos a quienes lo generan. No beneficia al partido y yo no quiero participar ”, dijo el jueves pasado el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

El dirigente galileo reiteró que parece «normal» que Díaz Ayuso intente liderar el partido en Madrid, ya que el jefe del gobierno regional también está acostumbrado a liderar la formación. Le pasa a él, a Juanma Moreno en Andalucía, a Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León oa Fernando López Miras en Murcia. Sin embargo, ninguno de los dirigentes territoriales comprende tanto alboroto o tal golpe, cuando la conferencia ni siquiera está asentada en Madrid y hay algunos procesos autonómicos por delante. «Es lo más inteligente», dijo Feijóo, esperando a que lo llamaran y evitando las peleas anteriores.

Nadie en el PP a estas alturas duda de que los deseos de Díaz Ayuso sean «legítimos» pero son muchas las voces que creen que iniciar el «enfrentamiento» no hace más que complicar su candidatura. En la dirección nacional están dispuestos a sufrir el pulso pero no cerrarán la puerta a sentarse a negociar una lista común, como ha ocurrido en otras conferencias provinciales, si el presidente de Madrid se calma «y se bajan las aguas».

Casado no quiere una nueva versión de Esperanza Aguirre que atente contra su liderazgo, y mucho menos antes de las próximas elecciones generales, unas elecciones que supondrán un traslado a la Moncloa. El líder comunitario desarrolló su carrera política en Madrid y fue testigo directo de cómo el expresidente del PP en la Comunidad buscaba ser un contrapeso a Mariano Rajoy.

Frente a las reglas

La pelea actual muestra el temor de que algo así pueda reeditarse. Así, la dirección pasó de impulsar la llamada “tercera vía” a plantearse lanzar a Martínez-Almeida, con un músculo en las bases también, con otra lista en contra del presidente. El alcalde de la capital guarda sus cartas al momento y tomará la decisión cuando se convoque el cónclave regional, sin fecha aún. “Las decisiones a tomar se tomarán en el momento oportuno”, argumenta cada vez que se le pregunta.

Con una competencia tan grande como Martínez-Almeida, la segunda vuelta de las escuelas primarias estaría asegurada y llevaría a la elección del nuevo líder del PP en Madrid en manos del compromiso, en gran parte controlado por Génova. Al abordar esta posibilidad, el equipo de Díaz Ayuso intentará forzar el uso del modelo implementado en la última conferencia regional, de la que fue elegida Cristina Cifuentes, y que permitió votar a los integrantes en todas las etapas del proceso. La dirección entiende, sin embargo, que los estatutos no permiten esta posibilidad y que deben aplicarse las mismas reglas que en la conferencia de sucesión de Mariano Rajoy.

No obstante, el comité organizador establecerá las bases del cónclave, que se regirá en principio por la dirección autonómica del PP Madrid, fiel a Casado.

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