Zona costera y marisma de El Puig. / LP

La Diputación acuerda con los municipios de El Puig, Puçol y Sagunto actuar en estas zonas tras la plaga que asoló las localidades el pasado verano.

Llega el calor y los municipios con zonas de marismas como El Puig y Puçol instan a las autoridades a buscar soluciones para que no se produzca la plaga de mosquitos que sufrieron el año pasado y que espantó al sol y a los turistas. dejó a los vecinos. lleno de picaduras, eliminando casi por completo el stock de repelentes en las farmacias.

Su demanda no parece desvanecerse y la Diputación de Valencia ha propuesto el uso de drones para el tratamiento experimental de 56 hectáreas de marismas, incluida Sagunto, con productos respetuosos con el medio ambiente pero letales para los insectos.

Las alcaldesas Luisa Salvador (El Puig) y Paz Carceller (Puçol), tras reunirse la semana pasada con su presidente Toni Gaspar, anunciaron el compromiso empresarial de la provincia para frenar el problema. Mientras los primeros alcaldes lo dan por hecho, fuentes de la Diputación apuntan a que todavía se está estudiando cómo hacerlo y dejan claro que «no hay nada concluyente».

Sin embargo, advierten que ante la prohibición del uso de avionetas, está previsto utilizar drones como otra forma de cubrir la marisma cuando los métodos terrestres, como los tractores, no se puedan aplicar manualmente.

En cualquier caso, sostienen que está en «estudio» porque podría extenderse a otros municipios de la provincia con la misma problemática y aclaran que «llevamos tiempo trabajando en alternativas».

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tratamientos locales

El año pasado llegaron tarde, como recuerda Luisa Salvador, y cuando pidieron ayuda para controlar la presencia del mosquito que estaba acabando con la población, el insecto ya se había extendido y no se podía detener. El alcalde advierte que estas últimas lluvias han reavivado su presencia y “queremos evitar que ocurra lo mismo el pasado verano”.

“Por mucho que hagamos trabajos de fumigación con nuestros recursos, no podemos llegar a esta zona húmeda y eso nos impide sacar frutos”, dice Salvador. De hecho, explica que “estamos aplicando tratamientos durante un mes, pero con la lluvia hay que esperar a que se seque la tierra”, asegura.

Puçol también elabora un plan rutinario anual que incluye 40 tratamientos para mosquitos: 21 para larvicidas y 19 para adultos, destinados al control de la plaga que, en el caso de este insecto, es más severa en los meses más cálidos (normalmente de marzo al mediodía). . octubre) y, después de la lluvia, los tiempos crearán más presencia.

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instalaciones

La Diputación concede a principios de año una serie de ayudas económicas dentro del plan de control de plagas a los municipios para que puedan combatir el repelente de mosquitos, pero el problema es más acuciante en los municipios que tienen humedales en sus términos. Además, el hecho de que las condiciones meteorológicas cada año, si fue más o menos lluviosa, también influye para que la población de mosquitos sea mayor y por tanto aumenta las molestias a la población.

Septiembre del año pasado fue especialmente duro, tanto que levantó el miedo entre vecinos, agricultores y veraneantes. La enorme presencia de insectos asustó a los clientes de bares y restaurantes de la zona costera de El Puig, Puçol y La Pobla de Farnals. No solo eso, sino que los agricultores cercanos a la zona de la ciénaga tuvieron que dejar de trabajar por las nubes de mosquitos que salían del suelo.

El propósito del municipio es que los tratamientos actúen ahora que todavía hay tiempo para evitar la reproducción del mosquito.

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