10/12/2009 20:15:50

El ex director del Patronato del Real Alcázar y de la Casa Consistorial José María Cabeza Méndez ofrece «la memoria de trabajo» de los 18 años que ha estado ligado al monumento y los que dirigió el órgano administrador en el libro ‘Real Alcázar de Sevilla 1990-2008’, editado pro la Fundación Aparejadores.En una entrevista concedida a Europa Press, Cabeza indicó que relata los trabajos de conservación del Alcázar, desde actuaciones de restauración, rehabilitación o mantenimiento hasta otros trabajos como excavaciones arqueológicas. Un recorrido año por año donde se recoge las actividades «más relevantes» de cada año, como la presencia de los miembros de la Casa Real, la constitución del Alcázar como Pabellón Real, actividades culturales, consejos del Patronato, y todo con un análisis económico.Además, apuntó que ofrece dos apéndices donde se analizan una veintena de obras que se han hecho en la Casa Consistorial, mientras él dirigió el edificio y en el otro se reúne a modo de índice onomástico las personas que han tenido un papel destacado durante sus 18 en el Alcázar, desde jefes de obras hasta presidentes del gobierno.Cabeza apuntó que se trata de «un documento subjetivo, pero en modo alguno arbitrario, pues se puede consultar a las personas que aparecen en él si lo que se relata es cierto o no». Asimismo, señaló que se trata «una memoria de trabajo» de todas las intervenciones en el Alcázar desde 22 septiembre de 1990 hasta el mes de julio de 2008, cuando renunció a su cargo como director, dejando «patente la filosofía de eso años».»Gracias al Patronato estos años han sido el periodo de la historia del Alcázar que el monumento se ha conservado con sus recursos y fondos económicos propios, sin obtener ayudas y subvenciones de ningún tipo por parte de algún estamento», aseguró.En este sentido, afirmó que durante este periodo «intento ser lo más honesto posible», pues entiende que «la conservación del patrimonio va en la línea de aplicar argumentos y realizar investigaciones y estar sometidos a las leyes y cartas de restauración».Aunque señaló que todas las obras acometidas bajo su dirección tuvieron un papel importante, subrayó sentirse «orgulloso» de la renovación y dotación de todas las instalaciones del monumento, desde las de agua, seguridad o red informática. Además, reconoció que la «más popular fue el hallazgo del Patio de las Doncellas»,De igual modo, recordó otros episodios singulares como la cumbre de la Unión Europea donde se acogió 15 presidentes del gobierno y jefes de estados o la boda real de la Infanta Elena.«SUPERÁVIT DE 7,6 MILLONES DE EUROS»José María Cabeza, que presenta hoy el libro en Sevilla, declaró a Europa Press que durante el tiempo que comprende la obra editada el Patronato ha mostrado que un patrimonio de las características del Alcázar representa «un doble valor, en el sentido de reflejo del pasado y recurso del presente».En este sentido, precisó que el Alcázar «con sus propios ingresos ha sabido administrar sus recursos para invertirlos en obras, publicaciones, actividades culturales o investigaciones, entre otras iniciativas», dejando además «un superávit de más de 7,6 millones de euros». Ratificó que «con los fondos propios se puede».Por otro lado, las normas de uso que se aprobaron bajo su dirección «fueron necesarias», según dijo. Al hilo de esto, aclaró que el Alcázar es un monumento «muy complejo en volumen y en funciones», lo que llevó a «establecer un ordenamiento que a todos obligará a seguir sus pautas».»La mejor defensa para los responsables del monumento que se ven sometidos a muchas presiones desde distinto ángulos se encuentra en las normas, pues es el medio para poder actuar siempre pensando en la defensa y protección del monumento y no en los intereses o conveniencias de un acto en concreto, de una copa o exposición», manifestó.En referencia a las presiones, Cabeza, que coincidió con Manuel del Valle, Rojas Marcos, Soledad Becerril y Alfredo Sánchez Monteseirín como alcaldes, confesó que «los administradores del Alcázar están siempre sometidas a presiones» y que él «ha visto presiones de un signo y de otro».«MONUMENTO DÉBIL»El Alcázar, según el ex director, es «un monumento muy débil por la distribución de sus espacios, por la calidad de sus materiales y por la presencia de las plantas, por lo que se ha de tener un sentido protector sobre él».Añadió que los administradores «siempre deben pensar en el monumento, ya que si no se cumple las normas de uso el Alcázar puede perder su propia entidad». Para evitar esto, Cabeza afirmó que «no se pueden permitir que haya actos ni bebidas alcohólicas hasta la dos de la mañana».Un monumento Patrimonio de la Humanidad, Palacio Real, de propiedad municipal y de gestionado por un organismo autónomo es «un monumento peculiar». Por otro lado, indicó que espera que siga siendo «el orgullo de los sevillanos» y que «el Patronato esté más presente en todas las decisiones importantes, como así lo estuvo».

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