Diego, Violeta y Mateo. Tres jóvenes, no mayores de 20 años, comparten estancia y horario en el Directora del Centro Especial de Educación Especial (CEE) Mercedes Sanroma, ubicado en la entrada del barrio Sevilla en Bellavista. Luego estudian ESA, Educación Secundaria de Adultos. Lo hacen entre estas instalaciones y las del IES Mayor Federico Zaragoza, la institución vecina, gracias a escolaridad combinada, modalidad que permite la integración de estos alumnos con discapacidad motora en un centro normal y además que se les tenga la debida consideración en la CEE. Posibilidad que no es nada fácil (no muy habitual) y requiere una gran concienciación y formación.

Estos jóvenes forman parte del gran número de alumnos de Mercedes Sanroma, que asisten a este curso 109 estudiantes. Es uno de los mayores centros públicos de Educación Especial de Andalucía. Las instalaciones hablan por si solas. Se acostumbra recorrerlos durante más de una hora. Un programa de viajes en el que su director ejerce de guía Beatriz Beltránque ocupa este cargo con máxima responsabilidad durante cinco cursos.



Beatriz vino a la escuela hace dos décadas. Desde 2010 es propiedad de la Jefatura de Estudios. Ya en 2002 este centro era un referente consolidado en Educación Especial. Su comienzo es sobre movimiento de asociaciones de padres, que logró su primera sede en los Jardines de Murillo. Luego, en 1978, se mudaron a este enorme complejo. En un principio se llamó Aben Basso, para luego bautizarse en honor al director que impulsó tan característico centro.

Una de las muchas cualidades que hacen importante a este centro es la amplia atención que brinda, tanto por edades como por el tipo de discapacidad que atiende. Abarca desde el segundo ciclo de Infantil (algo excepcional) hasta los programas de transición a la vida adulta (cuando finaliza la educación obligatoria).

Los estudiantes que se matriculan allí tienen necesidades educativas graves y duraderas. “Cerca del 85% comparte trastorno motor severo, aunque atendemos más a niños con discapacidad intelectual y también con autismo”, apunta el director.

La eficacia de este servicio requiere una gran cantidad de recursos y personal relevantes. El equipo está formado por 48 profesionales (excluyendo el servicio de aseo y pasillo), formado por profesores especialistas en Pedagogía Terapéutica (PT), Profesores de Escucha y Lenguaje (AL), monitores de Educación Especial, educadores, fisioterapeutas, psicólogos, médicos, enfermeros y mediadores del Once dos aulas de estudiantes sordos ciegos que tiene la escuela.

En términos de provisión de contenido, pocos centros tienen tantas herramientas para atender la diversidad de discapacidades que aquí se abordan. pertenece a la escuela dos gimnasios. El área más grande se encuentra en la planta baja, a pocos metros de la entrada. En su dotación destacan los tanques de Hubbard, .i. Bañeras con forma de mariposa diseñadas para fisioterapia en el agua. Actualmente no están en servicio debido a las medidas preventivas contra el coronavirus. También incluye sistema de grúa para movimiento de estudiantes.

Otra de las dependencias más destacadas es la una sala multisensorial, pensada para estimular a los niños con mayor cariño. Estos son los recursos más actualizados. “En 2006 pusimos en marcha un proyecto de inmersión educativa, gracias al cual la Delegación Territorial de Educación nos proporciona cada año material nuevo”, explica Beatriz Beltrán, quien destaca que es “un lugar muy ilusionante, donde vivimos siempre buscando el máximo de recursos. vanguardistas e innovadores para brindar la mejor atención a nuestros niños y jóvenes”.

Estas herramientas incluyen ordenadores con manos articuladas y pulsadores, que permiten su uso a menores con discapacidad motora. También destaca el sistema informático que está diseñado de tal forma que puedes operar en un ordenador con el iris del ojo, sin tener que teclear nada. Tecnología muy avanzada que hace avanzar este centro público de Educación Especial en España.

Pero fuera de la dotación tecnológica, lo que hace del Mercedes Sanroma uno de los recintos más respetados es el trato profesional que se da a los alumnos que allí se matriculan. Su director insiste en el estandarte principal, que se puede apreciar en el recorrido por sus instalaciones: «Hay que tener mucha paciencia, dejar las cenizas».

Principio básico también comunicado a los alumnos del IES Mayor Federico Zaragoza participantes en el ciclo de actividades Ponte en mi lugar. Están acompañados por un docente de la institución, quien voluntariamente asiste a estos ejercicios de cooperación e integración. El grupo está formado por 12 jóvenes, que visitan el Mercedes Sanroma una vez a la semana. Incluyen a Yanira y Jairo, un adolescente cuya familia también tiene una persona discapacitada. “Cuando ves sus limitaciones y quieres aprender, valoras lo que tienes y quieres ayudarlos en todo lo posible”, dice.

Rocío Álvarez Es la profesora a cargo del grupo. Los alumnos del instituto cuidan de Diego, Violeta y Mateo, tres alumnos de la ESA con escolaridad combinada. “Hay que explicarles cómo se mueve una silla de ruedas, cómo se comunican y cómo ayudarlos en el gimnasio”, dice la maestra, quien dice que cuando los jóvenes de la escuela de Educación Especial van con ellos a la institución adscrita, que integrarse al gimnasio. aula normal. “Los alumnos también se enriquecen con la experiencia y el mayor aprendizaje que logran es la normalización de este grupo”, dice.

“Esta aula de la ESA nos presenta una situación muy especial, porque estamos ante jóvenes que tienen una motricidad muy limitada, pero un nivel competencial muy alto”, comenta Rocío Álvarez. Una breve conversación con ellos ilustra esta realidad. Diego, por ejemplo, tomó el año pasado el campo social (la información está desglosada por asignaturas en Educación Secundaria de Adultos) y en el actual se está preparando para Inglés y Lengua. Como lo hacen Violeta y Mateo. Diego, quien tiene un excelente conocimiento de las palabras durante los últimos 20 años, tiene el sueño de convertirse en actor. Violeta planea convertirse en psicóloga y Mateo decide trabajar como especialista en cromasaje.

La Junta de Andalucía menciona el centro de buenas prácticas en la escolarización mixta. Discriminación que conecta a muchos otros, por lo que la demanda de plazas que reciben todos los cursos es muy alta. Sus aulas inscriben la proporción máxima propuesta de educación especial de ocho estudiantes. Esta cifra se reduce a seis en ambas clases de alumnos sordociegos, donde se aplica la lengua de signos, consensuada y asistida. El director del centro era el instructor de estas aulas. Inicialmente había solo uno, pero luego se dividió para dar un mejor servicio.

«Este es un trabajo muy sistemático», dice Beatriz Beltrán, quien explica que los principales complejos que surgen con los alumnos del centro son los trastornos de conductalo que requiere mucha atención por parte de varios profesionales y les obliga a cambiar los planes previstos para un día.

Como ya se mencionó, la escolarización en Mercedes Sanroma comienza a los tres años, lo cual es muy excepcional y poco común en este tipo de centros, ya que la “brecha” de estos alumnos empieza a ser sentida por el resto de niños de Primaria, es decir por lo que, desde hace menos de seis años, las personas que acuden a estas instalaciones lo hacen porque son situaciones “muy especiales”. Atención a una edad muy temprana que en ocasiones permitía al menor ingresar más tarde en una escuela ordinaria, en el nivel B (apoyo específico en un aula ordinaria). Todo un logro.

En su oferta de educación tampoco faltanprogramas de transición a la vida adulta, ofrecido en dos especialidades. Una enfocada al trabajo de cocina y la otra enfocada a sistemas y aplicaciones informáticas. En este último se diseñan tazas y camisetas, cuya venta genera ingresos que permiten la remodelación de algunas instalaciones y programar también un viaje. En la cocina, la repostería es una de las preparaciones favoritas de los estudiantes. El objetivo principal es proporcionar a los estudiantes las habilidades adecuadas para facilitar su empleo.

Atención imposible en la escuela ordinaria

el es Educación especial se volvió polémico hace un año cuando el primer borrador del lomloe, la reforma educativa (conocida como ley de Celaá), aprobada finalmente por el Gobierno de Pedro Sánchez. La finalidad del texto original es que estos centros específicos hayan ido desapareciendo y sus alumnos se hayan integrado en las escuelas ordinarias. Un final plausible pero los profesionales resultaron porque era una «quimera».

La razón principal de este rechazo no es nadie más. la imposibilidad de que todas las escuelas dispongan de los medios personales y técnicos necesarios para atender las múltiples y variadas discapacidades de estos menoreslo cual se verifica a los pocos minutos de pasar por el Directora CEE Mercedes Sanroma.

Hay que tener en cuenta que un niño matriculado en un colegio de estas características debe estar avalado por un informe de la escuelabasado en evaluación psicopedagógica. Es este diagnóstico el que determina el tipo de atención que se le debe dar al menor y que son cuatro: integración plena en una escuela ordinaria, apoyo específico en un aula ordinaria, asistencia a una unidad de Educación Especial en una escuela ordinaria y matrícula en una escuela ordinaria. Centros específicos de Educación Especial, como el Mercedes Sanroma.

A esta escuela asisten alumnos de diversas localidades de Sevilla. Hay menores de El Cuervo, Lebrija, Dos Hermanas, Aznalcóllar y Almensilla, por citar algunos. Por esta razón, el centro cuenta con 16 medios de transporte (excluyendo a los niños desplazados por sus familias).

Además del Mercedes Sanroma, Sevilla cuenta con otros dos centros de Educación Especial de titularidad pública: el Virgen Macarena y el Virgen de la Esperanza (perteneciente a un patronato fundado por la Junta y el Ayuntamiento de Sevilla). Les acompaña la tercera parte, el Colegio Nuestra Señora de la Merced, en Osuna.

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