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El atraco al hotel Cecil de Sevilla, que dejó tres muertos: un policía y dos ejecutados a garrote.

Hay crímenes que pasan a la historia por la especial crueldad de los actos cometidos, por el impacto social que tuvieron en su momento, o porque pasaron a formar parte de la efeméride local debido a circunstancias completamente ajenas a ellos. Lo que ocurrió en la madrugada del 2 al 3 de noviembre de 1959 en el hotel Cecil-Oriente de Sevilla habría sido clasificado como un burdo intento de robo que salió mal, con un policía muerto. Pero los dos hombres condenados por estos actos fueron ejecutados a garrote. Nada hacía pensar, en 1960, que serían los últimos presos de Sevilla en ser ejecutados en virtud de un sistema que no fue abolido hasta el fin de la pena de muerte con la Constitución de 1978. Por eso el robo en el hotel Cecil es la historia de Sevilla. Volvamos a las dos de la mañana del 3 de noviembre de 1959. Dos individuos, ocultando sus rostros con pañuelos como los forajidos de las películas, irrumpieron en el hotel Cecil-Oriente, una estructura que ya no existe en la ciudad y que abrió sus puertas durante décadas en la Plaza Nueva. En ese momento, los ladrones sólo encontraron a dos trabajadores en la recepción: el portero y el conserje. Uno de los atracadores llevaba una metralleta con la que amenazó a los empleados. Momentos antes, los atracadores habían sido vistos por los empleados del vecino hotel Inglaterra. Más tarde, uno de ellos dijo a la policía que había notado algo brillante que sobresalía de la chaqueta de uno de ellos. Pensó que era algo metálico como una palanca, pero en realidad era la pistola. Éste no fue el único error de los ladrones. Cuando entraron en el hotel, dejaron la puerta abierta y sin vigilancia. Esto facilitó que muchos de los testigos que habían seguido sus pasos entraran para ver lo que hacían los individuos sospechosos y los vieran en pleno atraco. Uno de los empleados del hotel Inglaterra salió en ese momento en busca de la policía armada. La pareja de Julio Pérez Fuentes y Maximino Vaquero Márquez se encontraba en la zona. El primero era el que entraba en el club, mientras que su compañero vigilaba el exterior. Según un artículo publicado en ABC el 16 de diciembre de 1959 y del que se han nutrido todos los periodistas que han llevado este caso hasta la fecha, Julio Pérez, pistola en mano, entró en el patio donde se encontraba la recepción del hotel y cuando detuvo a uno de los ladrones, éste le disparó. Un solo disparo le entró por el costado y le alcanzó en el corazón. Murió al instante. Los dos ladrones escaparon y se perdieron en calles diferentes. Sin noticias durante las semanas siguientes, a principios de diciembre unos niños que jugaban en el muro de la Macarena encontraron el arma, que había estado oculta en un agujero tapado con ladrillos y yeso. Una vez en posesión del arma homicida, los agentes se dieron cuenta de que era la misma que habían robado en un destacamento militar del aeropuerto de Sevilla. Lo que no está tan claro es cómo consiguieron los agentes relacionar el arma con los dos individuos que fueron detenidos. Según el periodista de ABC, basándose en la información facilitada por la policía, la pared de la Macarena era una zona donde se reunían homosexuales y, tras varias redadas, la policía llegó a un individuo que señaló al mismo camarero que estaba dentro del hotel la noche del robo. Siguiendo con esta versión, el camarero, que se llamaba Antonio Delgado, fue interrogado y acabó diciendo que en cierta ocasión le había contado a un conocido, llamado Rafael Romero Peña, que el director del hotel solía guardar una gran suma de dinero, entre 50.000 y 60.000 pesetas, a principios de cada mes en su despacho. En el exterior del hotel Cecil, que estaba situado en la Plaza Nueva ABC El periodista asegura que no se sabe si esta revelación se hizo intencionadamente o por accidente, pero condujo a la policía hasta este individuo, pintor de profesión, que acabó confesando su participación en el atraco y asesinato de los policías. También nombró socio a otro individuo, Rafael Pino Cordón, alias Caraperro. Los dos fueron condenados a muerte por un consejo de guerra del que se dio poca información a la prensa, sólo el veredicto final y los cargos: ataque o intimidación con un arma de fuego durante un robo y posterior asesinato. También fueron condenados a doce años de prisión el conserje del hotel como cómplice y un soldado al que se culpó de dar el arma a los atracadores. Le cayeron 30 años. El 20 de febrero de 1960, sólo tres meses después de los hechos, los dos atracadores fueron ejecutados a garrote. En mayo de 2016, la periodista Aurora Flórez entrevistó al sacerdote que asistió espiritualmente a los dos condenados un momento antes de que subieran a la horca. Monseñor Camilo Olivares reconoció que, cuando vio a los dos presos delante de él, dudó de que pudieran ser los autores. «Sin ser poco caritativo e irrespetuoso, debo decir que eran personas frágiles, de escasa inteligencia, extremadamente educadas y físicamente débiles. Parecía difícil comprender que fueran capaces de robar un arma de fuego de un cuartel, de planear y llevar a cabo personalmente un robo y de disparar en un tiroteo matando a un policía armado. La prensa de la época destacó de forma peyorativa la condición homosexual de ambos hombres. Estas declaraciones, casi sesenta años después, ofrecieron una nueva perspectiva sobre el caso y plantearon algunas dudas: ¿fueron los dos ejecutados la solución rápida a un caso que la policía no pudo resolver y que además había afectado a un hotel cuando el país se preparaba para el boom turístico de los años sesenta?

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Periodista de Écija en Diario Écija | Otras publicaciones

Maria Del Carmen es periodista española nacida en Écija, Andalucía. Comenzó su carrera como periodista a principios de los años 80, trabajando para varios periódicos y emisoras de radio en España. A finales de los 90 se trasladó a Londres, donde trabajó como periodista independiente durante varios años. Regresó a España a principios de la década de 2000, y actualmente trabaja como periodista en DiarioÉcija. También ha publicado varios libros.

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