«No hay debate. Matar un cuchillo es un arma mortal». Tan poderoso era el Colegio Unificado de Guardias Civiles (AUGC) de Málaga sobre la actuación del agente que disparó en las piernas a una presunta maltratadora atacándola con un cuchillo en plena calle. El portavoz provincial Francisco González defiende que el investigador, que apenas lleva un año patrullando las calles del Rincón de la Victoria, donde sucedieron los hechos, “Vio su vida en peligro y disparó”. Hizo, subrayó, «lo que iba a hacer».

También señala que a pesar de los intentos de renuncia de la presunta delincuente y de los cuchillos con los que la amenazó con tirarla al suelo, el agente disparó «disparos muy certeros», reconociendo la dificultad para «dar en el blanco del movimiento» bajo una situación estresante. “Incluso si el hombre estaba lesionado, la actuación fue demasiado bien”, subrayó.



La asociación de guardias civiles recuerda que las armas de fuego son el único medio de los efectivos, así como la defensa explicativa, «no todos». «No tenemos tasers – pistolas eléctricas – y no se esperaban, ni se invertían escudos para disuadir o reducir al infractor. No tenemos un ejército intermedio”, dijo el vocero.

Si bien González considera que la Guardia Civil, que completó su formación en la academia en julio de 2021, supo resolver la situación de peligro a la que se vio sometido, y en la que participaron otros efectivos, con suficiente eficacia, admite que Los oficiales del cuerpo no tienen las «habilidades de tiro» que deberían tener «y la gente acepta» porque, niega, hacen «pocos ejercicios, en concreto dos al año». «Simplemente vino a nuestro conocimiento entonces. Nos dan muy poca orientación”, dice el representante sindical.

«Por ley, tenemos el deber de actuar así»

A su juicio, hubo «proporcionalidad» en los métodos empleados por el funcionario, cuya actuación estuvo «totalmente justificada». “Estamos obligados por ley a hacerlo. La proporcionalidad no significa que tengamos que buscar otro cuchillo si somos atacados. La única arma legal que nos da el Estado si vemos nuestra vida o la de los demás en peligro es el fuego”, dice.

El colegio de guardias civiles pide, por tanto, al Ministerio del Interior «más asuntos policiales» y a «mayor inversión» lo que les permite hacer su trabajo «de forma más eficiente y segura». «La guardia civil ya habría valorado los medios con los que se podría hacer frente al atacante, pero les pedimos que nos ofrezcan la gama de armas que hay en el mercado», dice González, a quien los agentes implicados en el atentado consideran «digno de». .bonn.» un incidente violento con el presunto abusador. “Fue una actuación peligrosa”, dice.

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