Ellos no se iban. Detrás del sofá, unos meses después, aparecieron. No había forma de echarlos de tu vida. Agarraste una bolsa olvidada en la cajuela del auto y luego estaban, acurrucados, esperando salir en el viento. Por mucho que te cepillabas y por mucho que recogías, los papeles siempre salían a la luz recordando aquel febrero preexistente. Los papeles y su colorida alegría nos trajeron esos recuerdos congelados en los rinconescopas y garganta rota de aquellas noches canallas.

hace dos años, esos pedazos de papel se han ido de nuestra vida presente. Las máscaras taparon las risas y soplaron el silbato de caña. El cartel del pub muy aterrador, donde había una señal prohibida de un corte en nuestras vidas, no envió otra protección que pudiéramos tener que verlos venir. Y ahora que todas las tradiciones esperan su gran momento, en este proceso descongela los alimentos para que queden buenos y no pierdan sabor antes de cocinarlos. ese carnaval en nuestro carnaval no significaba que la abuela siguiera viva y una prueba de antígeno negativo que se realizará en febrero.

Me sentí aliviado después de la declaración de mi madre cuando me preguntó hace unos días si había un carnaval en nuestra ciudad este año, entendí que Momo seguía en el fondo del cajón al lado de esos guisantes veteranos en el congelador. Que a todos nos habíamos olvidado de ponerlo bajo el ajetreado sol de enero para que despertara y llevara la maldita alegría a todos los rincones de los nobles y fieles.

Todavía no entiendo cómo en este punto, Nuestro cartel grande de Luis no pelea con los anuncios de ropa interior o comida rápida en nuestras marcas. o como en la Virgen de Los Remedios Panificadora no hay cartel colgado que anuncie las fechas en que el pueblo canta verdades y en cambio ya hay tres o cuatro carteles de cristos con bastante sangre en alegres fechas eternas inquietantes que el mundo de la Hermandad. Sí en este pueblo.

El carnaval es la ciudad y puede que ni se sepa las fechas pero ni se celebra

No entiendo cómo la verdadera lucha valiente de la vida contra el COVID-19 que practican las agrupaciones carnavalescas de nuestra ciudad, provincia y comunidad no pudo ser contada, grabada o transmitida. No parece que se hayan realizado pruebas con máscaras o un teléfono celular., ninguna hora parece haber sido robada a la familia o al descanso. No parece.

No puedo creer que una fiesta que quiera ser fiesta, pueda sacrificar su gran día sin más. Sin alternativa, sin lucha, puestos a defender esa fecha celebratoria que llega a la Cuaresma. Te haces el grande porque tienes hijos de fiesta sacrificándose el sábado cuando la ciudad se vino abajo para que la echaran murgas, comparsas, Gods and Goddesses y Draw Queen, creando las flores de inundación en la mascarada de la alta sociedad que había en la ciudad misma. Qué necesidad de cambiar de fechas si luego te pierdes lo básico.

Un perro flaco es todo pulgas y la pandemia ha retrasado el carácter del resurgimiento en los grupos de canto, sobre todo en los barrios. I en el último concurso la mayoría de las cartas a Málaga fueron y continuaron. Los compa- ñeros se ganaron el latido de la afición y nos regalaron sueños de grandes noches futuras con duelos entre los dos Gutiérrez. Detuvo a Godoy y la provincia volvió a dar la cara, lo que dejó clara la calidad. Este año es el año de dar gracias. Es imposible evaluar negativamente a los valientes que suben al teatro. Así que todo lo que tienes que hacer es disfrutarlo.

No sé si podemos entender, por el lado de la fundación o por el lado de la sociedad de autores o varias sociedades afines, que haya menos Fitur y más Barrio del Perchel. Carnaval de Málaga es un paciente que acaba de ser dado de alta y tiene que recuperar músculo. Y el músculo se recupera con acciones claras y concisas. Es solo un anticipo gastronómico con un buen presupuesto que hace de Perchel un grito de barrio que lucha contra la nobleza. Una orquesta de feria o por qué no un famoso grupo de carnaval así como actuaciones locales una semana antes de la competición con sus populares barras de precios las paredes de Ancha del Carmen se llenaron de mesas y alegría. Nos enfocamos en la gran acción.

Publicidad, publicidad y más publicidad en toda Málaga un mes antes. Un flechazo total para la población. El carnaval no es Twitter. No lo es. El carnaval es la ciudad y puede que ni se sepa las fechas pero ni se celebra. Los programas de medios sobre el carnaval deberían regresar. Hay que exigir y ser audaz. El carnaval de Málaga no muere. Debería. El carnaval de Málaga no puede ser un alto horno llevado a otra comunidad. Unas viñas que comen filoxera o bastones que desaparecen por culpa de las malas hierbas. Me niego. Tienes que retroceder para recuperar músculo. Y todo comienza en este año 2022.

Disfrutemoslo. Viva la ciudad que nos espera que tiene unas ganas inmensas de encontrarse a sí misma. A pesar del arrepentimiento, Momo regresa con ansias.

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